Ansiedad, te damos las claves

En mayor o menor medida, todos conocemos o hemos experimentados los síntomas de la tan temida ansiedad y más de uno los hemos sufrido mucho. De hecho, se le considera uno de los grandes males del siglo XXI, pero ¿Qué es la realmente? ¿Debemos tenerla miedo?

¿Qué es realmente?

La ansiedad es un mecanismo biológico que se activa con el objetivo de avisarnos de posibles amenazas y ayudarnos a actuar ante las mismas. Todos experimentamos ansiedad y, no solo eso, sino que lleva ayudándonos a sobrevivir y a adaptarnos al medio desde el día en que nacimos. Por tanto, si la ansiedad es tan funcional y adaptativa ¿Por qué puede convertirse en un problema?

Cuando se vuelve demasiado frecuente, intensa y/o duradera, o bien se pone en funcionamiento ante situaciones que NO son amenazantes para el organismo, la ansiedad pasa a convertirse en una experiencia que puede dificultarnos nuestro día a día. Hay varios motivos (que pueden darse al mismo tiempo) por los que todo esto puede pasar:

  • Predisposición genética: Se ha comprobado que la tendencia o predisposición a experimentar altos grados de ansiedad puede ser heredada de padres a hijos, aunque no es ni mucho menos determinante y la investigación todavía tiene mucho que avanzar en este campo.
  • Historia de vida: Una situación que no supone una amenaza real, se puede interpretar como amenazante por la forma en la que, en el pasado, nos ha podido hacer sentir. En la sociedad en la que vivimos actualmente, es común que situaciones como «no sentirse suficientemente bueno», «el fracaso», «decepcionar a otros o a nosotros mismos», «no ser valorados positivamente» y «vivir situaciones que escapen a nuestro control» se perciban como potencialmente dañinas.
  • Consumo de drogas: Los estudios indican que las sustancias psicoactivas que tienen mayor potencial para generar ansiedad son el alcohol, los alucinógenos, las anfetaminas y derivados, cafeína, cannabis y la cocaína.

¿Qué nos pasa cuando experimentamos ansiedad ante una situación que no supone un peligro real? El organismo activa el funcionamiento propio de la ansiedad, lo cual afecta a la forma en que nos sentimos, pensamos y actuamos. Se pone en marcha nuestro mecanismo de lucha/huida que, obviamente, dificultará el poder lidiar con cualquier situación a la que queramos o tengamos que enfrentarnos.

Un buen ejemplo que puede ayudarnos a comprender este fenómeno es el del miedo a hablar en público; imaginemos que, por su forma de ser y su historia de vida, un individuo puede sentirse vulnerable, frágil y objeto de críticas ante la perspectiva de hablar delante de un grupo de personas.

Esta es una valoración que convierte la situación a la que está a punto de enfrentarse en potencialmente peligrosa para sí mismo, lo cual activará la respuesta organísmica de la ansiedad. Su cuerpo experimentará una sensación de mareo y agarrotamiento, su mente le rogará que evite esa situación a toda costa y esto, a su vez, influirá en cómo va a actuar y desenvolverse

¿El resultado cuando se disponga a comenzar su discurso? Nada bueno, como podréis haber deducido. Además, el temer la ansiedad y el querer evitar a toda costa que aparezc, no solo será inútil, sino que agravará más el problema ya que, paradójicamente, el miedo puede llegar elevar los niveles de ansiedad

¿Debemos tener miedo a la ansiedad?

Por tanto ¿Hemos de temerla? La respuesta es NO, uno de los primeros pasos es entenderla y entendernos. Ser conscientes de lo que está pasando dentro de nosotros mismos nos permitirá, paulatinamente, ir cambiando la forma en que vivimos este tipo de escenas.

Además, existen varios métodos que pueden ser de mucha ayuda; técnicas o ejercicios de relajación como el mindfulness, las respiraciones conscientes o la relajación muscular progresiva nos inducen un estado de tranquilidad que reduce los niveles de activación del organismo.

Por último, en caso de haber probado sin éxito ejercicios de auto regulación y auto escucha, recomendamos acudir a terapia en los casos que te dificulte o limite la consecución de las actividades de la vida diaria

Te recomendamos estas lecturas si quieres conocer detalles en mayor profundidad

Irurtia, M. J., Caballo, V. E., & Ovejero, A. (2009). Trastorno de ansiedad provocado por sustancias psicoactivas. Behavioral Psychology/Psicología Conductual, 17(1), 155-168.

– Sandín, B. (1990). Factores de predisposición en los trastornos de ansiedad. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología, 43(3), 343-351.

CasadoMorales,M.I.(2002). Ansiedad,stressytrastornospsicofisiológicos (Doctoral dissertation, Universidad Complutense de Madrid, Servicio dePublicaciones)

Si crees que necesitas ayuda, no dudes en llamarnos y nuestro equipo de terapueutas te ayudarán en todo momento. Lo que más nos importa es ofrecerte nuestro apoyo y ayuda recurriendo a todos nuestros conocimientos y habilidades. Estamos aquí para ayudarte en lo que podamos.